Natamiel

Érase una vez…

Érase una vez…
Capitán planeta, planetarios, topo giggio, el profesor rosa.
jugar en el pasaje, el corre el anillo, el trompo y la pichanga. El salir hasta las 10 en el pasaje, el andar todo el día en bici. Correr, saltar, trepar, caerse, reir y llorar.

Bateando una pelota de tenis, cruzando la calle con piedras, tirando camotes al canal. Jugando , caminando a casa.


Lo veo en el medio, lo veo entre gente, lo veo.
Está entero, rescato lo que se ve, ¿él es lo que quiero ser?, opina y lo apoyan, improvisa y le creen.
Nunca lo han ninguneado, no parece que lo fueran a hacer.

Ahora está acostado, descansando, creo que duerme.
Extraño es verlo tendido en la acera, como si hubiera caído por descuido,
pero le creo, sé que se pondrá de pie.

Llegan unos tipos de blanco, -«no pasa nada»- . Se van.
Llega gente de verde, me preguntan qué pasa. Se van.
Llegan perros, ladran.

Lo que vi, lo que creí, lo que fui. Yace inerte en la acera, se dejó atropellar, se dejó aplastar. No lo entiendo, no lo acepto.

Hoy veo la sombra del que fue, con esperanzas en recuperar lo perdido, y mantener lo crecido.

Confianza? Esperanza? Fe?

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